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Casino Yoji·03/09/26

Disparos en la noche, humo negro… la pesadilla del casino de Manila

홍춘봉편집국 기자·Por

Disparos en la noche, humo negro… la pesadilla del casino de Manila

Disparos en la noche, humo negro… la pesadilla del casino de Manila

 

(Este artículo es una crónica reconstruida basada en el testimonio de un contacto coreano que vivió el tiroteo e incendio en Resorts World Manila, Filipinas, el 2 de junio de 2017, así como en reportes periodísticos y declaraciones de la policía filipina de aquel entonces. Nota del editor: los detalles sobre el monto de los daños y la pérdida de fichas se basan en afirmaciones de fuentes locales).

 

2 de junio de 2017, poco después de la medianoche.

 

Resorts World Manila, cerca del Aeropuerto Internacional Ninoy Aquino, seguía brillando como si fuera de día.

 

En los pisos 1 y 2, cientos de clientes disfrutaban de las máquinas tragamonedas y juegos de mesa. En la sala VIP del tercer piso, clientes extranjeros, incluidos coreanos y chinos, rodeaban las mesas de bacará.

 

Dentro del complejo, que integraba hotel, centro comercial y casino, pocos eran conscientes de que ya era un nuevo día.

 

El Sr. K, un agente de casino coreano que tomaba té en la entrada de la sala VIP, pasaba una noche como cualquier otra.

 

Entonces, desde el piso inferior, estallaron sonidos cortos y agudos.

 

“¡Bang! ¡Bang! ¡Bang!”

 

Al principio, pensaron que alguien había ganado un premio mayor. Pero los disparos continuaron, superando el ruido electrónico y la música.

 

Los rostros de la gente se tensaron. En un instante, el casino se convirtió en un caos.

 

▲ Un rifle y gasolina ocultos bajo una gabardina

 

El autor fue Jessie Javier Carlos, un filipino de 42 años, padre de tres hijos y exfuncionario de una agencia del Departamento de Finanzas. Aunque era un servidor público de élite en el área fiscal, el juego destruyó su vida.

 

La investigación policial reveló que Carlos estaba sumido en deudas por el casino y las peleas de gallos. Debía unos 4 millones de pesos filipinos (aprox. 90,000 USD) solo en préstamos bancarios y vivía separado de su familia. A pesar de vender sus bienes, no pudo escapar de la deuda.

 

Su familia había solicitado a la Corporación de Entretenimiento y Juegos de Filipinas (PAGCOR) que le prohibiera la entrada, por lo que desde abril de 2017 tenía vetado el acceso a los casinos del país.

 

Sin embargo, la prohibición no detuvo su adicción. Ese día, armado con un rifle, una pistola y gasolina, se dirigió a Resorts World Manila. Según videos, compró 3 litros de gasolina antes de llegar.

 

El Sr. K recordó cómo entró el atacante: “La entrada principal tenía seguridad estricta, pero la del segundo piso, conectada al centro comercial, era más vulnerable. A medianoche, durante el cambio de turno, la vigilancia se relajaba”.

 

Carlos intentó entrar por un pasillo de empleados. Una guardia de seguridad lo vio y gritó: “¡Hey! ¡No puede entrar por ahí! ¡Dé la vuelta y pase por la puerta!”. En ese momento, Carlos sacó el rifle de su abrigo y disparó al techo. La paz del casino se hizo añicos.

 

▲ El cañón apuntando al techo, no a la gente

 

Los clientes huyeron, abandonando dinero y tickets. Carlos no disparó a la gente ni tomó rehenes. Caminó hacia el interior del casino, roció gasolina en las mesas y sillas, y prendió fuego. En minutos, el humo negro subió al techo. El casino se convirtió en una cámara de gas.

 

Carlos se dirigió al área de almacenamiento de fichas, abrió la puerta a tiros y robó 113 millones de pesos en fichas. Por esto, la policía inicialmente descartó el terrorismo, enfocándose en un robo. Las fichas fueron recuperadas más tarde.

 

▲ “Los terroristas esperan en la salida”

 

En aquel entonces, el ejército filipino combatía a extremistas islámicos en Marawi, por lo que el miedo al terrorismo era alto. Al oír disparos, la gente asumió que era un ataque terrorista. Algunos corrieron a las salidas, pero otros se escondieron en oficinas y baños.

 

Corrió el rumor de que “había hombres armados en la salida”. Esto llevó a la gente a esconderse en habitaciones cerradas sin ventanas. No fueron los disparos, sino el humo tóxico lo que los mató. La mayoría de las 37 víctimas fallecieron por asfixia, no por heridas de bala.

 

▲ El testigo que corrió en dirección contraria

 

El Sr. K, al ver el humo, decidió alejarse de la fuente del fuego y los disparos. Gritó a otros que lo siguieran, logrando escapar del edificio. Muchos de sus colegas, sin embargo, se quedaron atrapados y perecieron.

 

▲ El final en el quinto piso

 

Carlos huyó a un hotel adyacente, se encerró en una habitación del quinto piso, se acostó en la cama, roció gasolina y se prendió fuego, suicidándose con un disparo. La tragedia dejó 37 muertos en total.

 

▲ El rostro más cruel del casino

 

La tragedia de Resorts World Manila no fue un acto de terrorismo, sino el resultado de la desesperación de un hombre arruinado por el juego. El incidente expuso fallas graves en la seguridad y evacuación del casino. Tras la reapertura, los clientes volvieron rápidamente, como si nada hubiera pasado. Fue el rostro más cruel de la industria del juego: la vida humana se desvaneció, pero la codicia y la maquinaria del casino nunca se detuvieron.

El impacto de la adicción al juego

El caso de Jessie Javier Carlos es un recordatorio trágico de cómo la adicción al juego puede desmantelar una vida, desde la estabilidad profesional hasta los lazos familiares. A pesar de las prohibiciones de entrada, la crisis psicológica y financiera del individuo no fue atendida, derivando en un acto de violencia extrema.

Fallas en la gestión de crisis

La investigación posterior reveló que la falta de protocolos claros de evacuación y el incumplimiento de las funciones del personal de seguridad fueron factores determinantes en el alto número de víctimas. La confusión sobre si se trataba de un ataque terrorista o un robo complicó la respuesta de los clientes.

El misterio de las fichas perdidas

Tras el caos, surgieron denuncias sobre la desaparición de una gran cantidad de fichas de casino durante las labores de rescate. Aunque nunca se confirmó oficialmente el monto total, el incidente dejó una mancha ética sobre la conducta de algunos individuos durante la emergencia.

Lecciones aprendidas

La tragedia de 2017 obligó a las autoridades filipinas a endurecer las regulaciones de seguridad en los casinos. Sin embargo, el rápido regreso a la normalidad en el complejo plantea preguntas sobre la resiliencia y la insensibilidad ante la pérdida de vidas humanas en entornos de juego.

Preguntas frecuentes

¿Quién fue el autor de la tragedia de Resorts World Manila en 2017 y cuál fue su motivo?+

El autor fue Jessie Javier Carlos, un exfuncionario del Departamento de Finanzas. Su motivo fue el robo de fichas de casino para saldar las enormes deudas contraídas por su adicción al juego, que lo llevaron a perder su empleo y a la ruptura de su familia.

¿Por qué la mayoría de las muertes fueron por asfixia y no por disparos?+

El atacante provocó un incendio con gasolina dentro del casino. Los clientes, temiendo un ataque terrorista, se escondieron en habitaciones cerradas y baños sin ventilación, donde quedaron atrapados por el humo tóxico y el monóxido de carbono.

¿Qué fallas hubo en la seguridad y el sistema de evacuación?+

Hubo personal de seguridad que abandonó sus puestos, falta de señalización clara de las salidas de emergencia y una comunicación deficiente durante la crisis, lo que impidió que los clientes pudieran evacuar de manera ordenada y segura.

Sobre el periodista

홍
홍춘봉Periodista

Periodista de K-Journal que cubre noticias e industria del casino.

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